jueves, 20 de diciembre de 2012

En las Arenas. capitulo 1


Los 4 piratas de la arena seguían cabalgando huyendo a prisa y exigiendo a sus bestias al máximo cinco caballos Kornianos a punto de reventar(El quinto caballo sin jinete). El calor del desierto ya se hacía insoportable pero pronto en minutos la Luna grande ocultaría al sol. Por una hora del eclipse el calor se haría un frió intenso, sin embargo haría fácil su visibilidad para sus perseguidores.Los guerreros de Ubar, la ciudad imperio del norte del continente. Un eclipse atrás (existen dos eclipses en el dia de 38 horas)  el grupo tuvo un encuentro cuando aun eran cinco con un guerrero térmico rezagado de la batalla.


-“Maldito térmico  debe estar buscando pelea”- pensó Ariel, el líder de los piratas al verlo. -¿Quién va? -Dijo este con apremiante sonrisa, entonces lo vieron, acercándose, casi flotando. La plateada armadura karliana sobre el traje de mallas negro, el casco refulgente con una llama roja  en la frente el signo de los guerreros térmicos llamados pirómanos, por incendiar a sus enemigos en batalla. Eran los soldados de Ubar, el clan de avanzada en el frente de batalla. El casco tapaba su rostro hasta la nariz dejando ver  la boca sonriente de ¿un joven?, sus ojos no se veían en el cristal del yelmo. ¿Quién Va?- repitió la pregunta con el desinterés de quien ya sabe la respuesta, empezó a rodear a los cinco hombres esbozados.

Ariel el líder ignoro la pregunta y hablo a sus hombres. – alístense, si hay uno siempre debe haber otros escondidos… (A menos que sea un guerrero de rango) -pensó para si- ¡Somos viajeros Señor!, hombres honrados que buscamos el comercio en las ciudades del desierto…

-¿viajeros? Armados con ametralladoras ¡No, son Piratas!! Basura del desierto,-dijo señalándolos, la punta de su Lanza de Acero kárlico brillo un momento en su mano antes de clavarse en el pecho del viajero más atrasado, que empezaba a huir asustado; por cierto los guerreros de Ubar no usan cabalgaduras no las necesitan viajan muy velozmente a pie sobre la arena o debajo de ella si son del clan térmico. La velocidad del ataque no medro a Ariel quien disparo su ametralladora en ráfagas contra el ubariano, pelear contra un puñado de ubarianos sin usarlas era un suicidio y no usarla en contra de uno solo sería una estupidez, las ráfagas salían raudas por los cañones de las armas pero los proyectiles golpeaban ya solo la arena del lugar donde estaba el escurridizo térmico, Los cuatro piratas restantes miraban fijamente el suelo…

Este no era un guerrero de rango era un simple cadete que se había aventurado con ganas de ganar renombre, se  le ocurría osar a pelear solo y ahora pagaría el precio, ya Ariel sabia como enfrentar a camorreros como este que se confiaban en su fuerza y poderes piroquineticos su famosa habilidad para luchar que les daba renombre. Su orgullo era su fuerza y su mayor debilidad, -¡Ea, Soldado! ¿Te vas a esconder?; Solo somos cuatro Piratas, ¡basura del desierto!!
Una erupción de arena y del cráter broto el soldado  dando un gran salto de dos metros derribando a los caballos, el salto de las cabalgaduras lanzo en el suelo a sus jinetes,entonces sacando el sable que llevaba a su espalda, asesto un golpe cortando limpiamente la ametralladora del que estaba más cercano, luego con el puño cerrado dio un golpe en el pecho a uno de los jinetes derribados, y este sintió como se partían sus costillas y la presión de la fuerza de tres hombres del impacto que lo lanzo atrás de una duna a dos metros de distancia.
El líder pirata tuvo tiempo de disparar y ver como las balas rebotaban en el acero Karlico  de la armadura, pero le dio tiempo suficiente para que los otros dos piratas dispararan aturdiendo con los golpes al joven guerrero. -solo el acero karlico atraviesa el acero karlico.- pensó y luego recordó que la lanza del soldado aun estaba en el cuerpo del pirata muerto. La arranco sin aspavientos y atravesó con toda su fuerza el pecho del cadete ubariano, impulsándose con sus piernas, la lanza atravesó la coraza y le entro por el esternón al soldado que no exhalo ni un grito pero un hilillo de sangre salió de su boca y el sable cayo de sus manos y dejo su cuerpo exánime, -¡esta muerto! (eso espero)- los térmicos tienen una asombrosa capacidad de recuperación, había visto algunos perder sus miembros superiores o estar gravemente heridos y aun así estaban de pie en cuestión de minutos o horas, pero este era un joven, solo un cadete.

Habían tenido suerte y escaparon con vida al menos cuatro de ellos y sus caballos, ahora se acercaba el segundo eclipse del día, tal vez podrían con algo más de suerte llegar a la ciudad flotante de Akerna gobernada por las damas guerreras rivales de Ubar, al anochecer podrían escapar de la venganza de Ubar;:  sus caballos cornianos eran agiles y resistentes pero sin agua morirían en horas así que decidió que descansarían durante el eclipse en el Oasis de d’uan  tierra sagrada y neutral donde no llegaban los soldados de Ubar y solo conocido por unos cuantos. Pero de pronto sus animales pararon en seco su andar, encabritados y nerviosos como si algo los detuviese.
-¡Que te pasa muévete estúpido animal!,-apretó las ujieres y aunque los azotaban no se movían- ¿Qué sucede Ariel?- Pregunto el más joven -esto solo puede ser obra de un cara plateada.
¡Ese sobrenombre nunca me ha gustado!- se escucho la voz estentórea pero ninguno vio de donde venia, alrededor solo había desierto y el sol ocultándose en la luna grande del cielo pero pronto donde no había nada apareció un hombre con una armadura la máscara de plata que ocultaba sus facciones, y en lugar de ojos dos cristales azulinos el cabello negro muy largo y una capa blanca con su capucha abajo era acero kerniano una distinción de los guerreros de rango de Ubar, y una V grabada en su armadura le declaraba como un guerrero Universal, uno de los tres clanes de guerreros de la ciudad imperio…
Cinco clanes de guerreros formaron la ciudad imperial de Ubar, ahora través de las grandes guerras contra las damas de Akerna solo  quedaban tres como tales; Los térmicos también llamados pirómanos cuyos poderes piroquineticos les permitía controlar las llamas, e incendiar a sus enemigos a distancia y luego poder rematarlos corriendo a gran velocidad con sus lanzas y/o espadas; luego estaban los Guerreros de hielo llamados por los locales "la muerte silenciosa" traían la muerte a los que se aventuraban a entrar en la frontera noroeste en las puertas del templo de Karonte, sin el sello de Ubar,  se distinguían por sus cascos en forma de cráneo y las dos cuchillas con que degollaban a sus enemigos. Los esbirros invisibles del rey Atherón.

Y claro el clan de los Universales, quienes controlaban energía cinética y eléctrica, conocedores de técnicas de combate de los otros clanes y los propios tan superiores que  por ello las tribus guerreras aliadas y enemigas les llamaban universales.

Eran los guardianes de la nobleza de Ubar, eran casi sacerdotes, místicos, solo había unos cuantos cientos de ellos, todos dentro de Ubar al contrario de los otros dos clanes ejercían labores de consejería, sanación, y guardianes del orden publico dentro de la ciudad. Rara vez se les veía afuera de ella, a no ser que se tratara de labores de  diplomacia, pero cuidado¡ eran feroces enemigos a aquel imprudente que los provocara y ahora por primera vez los piratas se enfrentaban a uno y con una armadura de rango alto.

¿Puedo saber a dónde van con tanta prisa…Caballeros?-inquirió el enmascarado,-¿y quiénes son ustedes...caballeros?- las preguntas tenían un acento socarrón que no paso desapercibido a los cuatro jinetes. – ¿Está usted solo mi señor?-  Inquirió Ariel al universal mientras hacia una seña a sus hombres -¿solo? Claro que No… ustedes están aquí conmigo-  Los piratas bajaron de sus caballos al tiempo que desaseguraban sus armas mirando a su alrededor. (¿Se burla de nosotros?) La máscara ocultaba las facciones del universal que parecía no inmutarse.

-Mi nombre es Ariel de Padmos y Somos geógrafos del sur mi Señor, estábamos investigando en las ruinas de takmall- dijo al tiempo que hacia una venia al guerrero enfrente de él.
Gusto de conocerte mi señor Ariel, mi nombre es Korak gran señor de los universales, general de la guardia de Ubar, protector del pueblo y  espada del príncipe Atherón.- Ariel palideció todos sabían que el hijo del último señor de los universales había viajado al sur mas allá de los montes de Padmos en su viaje de iniciación y estaba de regreso, ¿se trataba de el?.

casualmente me entere que esta mañana la guardia norte acabo con una horda de 70 piratas, puede que algunos escaparan ¿saben algo de eso caballeros?- El nervioso Asdmil el más joven de los piratas  le apunto al universal. – ¡ya matemos a este perro Ariel! –¡cálmate imbécil, ¡no es lo mismo!;  harás que nos maten- gruño enfurecido el líder pirata.
-Parece que el joven esta algo nervioso. Hablo el universal provocativamente.
-ya matamos a uno de los tuyos, a un térmico en el último eclipse, ¡uno mas no nos dolerá¡
Maldición (termino la diplomacia-)Asdmil cierra el pico; ¡aquel era solo un cadete este es diferente. –gruño Ariel mientras empuñaba su arma y apuntaba al universal.
Con que un térmico?, pues bien Ariel, el joven tiene la razón, es de los míos, alcanzo a ver que el guerrero térmico te golpeo Asdmil y si fue en el último eclipse como dices debes tener menos de 5 minutos de vida.


Asdmil se sobresalto el golpe le había fracturado dos costillas y era muy doloroso había montado haciéndose el fuerte y ocultando su dolor pero aun así no se sentía a punto de morir –¡Mientes cara plateada¡
-Mi Señor Ariel, el Joven me llama mentiroso, sin embargo seré generoso les ofrezco la vida,  a cambio de que se rindan y aun más… sanare al joven de ese golpe sin embargo  les voy a tener que pedir, que dejen sus armas y caballos pues serán enjuiciados en Ubar por piratería. Dijo todo sin ninguna inflexión en su voz Ariel pensó que tal vez se reía de ellos bajo la máscara plateada. -Mi señor Korak es usted muy amable pero temo que debo declinar su oferta- dijo al tiempo que una ráfaga de plomo salía de la boca de los cuatro cañones.  Un universal entrenado puede moverse muy rápido, para Korak los disparos parecían venir en cámara lenta  así que los esquivo pasando entre los piratas en línea recta arrancándoles suavemente las armas.      Empezando por el líder pirata quien sintió como la figura borrosa a la que le disparaba desaparecía al tiempo que su arma volaba de sus manos, Cada uno sintió como el objeto al cual entregaban sus vidas era arrancado y una ráfaga de viento que levantaba arena, pasaba entre ellos.

El universal había desaparecido, pero una voz estentórea a sus espaldas los devolvió a la realidad era el guerrero de la máscara parado en una duna y a sus pies estaba una constreñida bola de metal donde apenas se reconocían las armas de fuego que hacía pocos segundos disparaban. Ariel trago en seco era la primera vez que veía a un universal de alto rango en acción (¡estamos muertos¡); aunque tuvieran tiempo de subir a sus caballos él los mataría,
-¡Bien mi Señor Universal nos rendimos!- Dijo resignado –Lo siento Señor Ariel de Padmos mi oferta ha caducado, ahora yo los matare…Excepto a este joven que ya está muerto- Asdmil enojado y asustado alcanzo a gritar: –¡Maldito, yo no esto…¡¡-un vomito de sangre negra termino su frase y todo se volvió oscuro para el joven pirata quien cayó muerto a los pies del universal que se acercaba al grupo caminando. El sudor frio y terror erizo los vellos de la nuca del pirata y sus hombres, era la muerte anunciando su cercanía;¿Sonreirá ese maldito bajo su máscara?
-En ese caso mi señor Korak –dijo mientras sacaba su sable- le pido que luche contra mí en igualdad de condiciones en un combate con espadas- era su única oportunidad, el honor de los universales le impediría usar sus habilidades especiales con ellos al ser desafiado. Los otros dos piratas sacaron sus sables colocándose a la derecha y a la izquierda de Korak- Acepto tu desafío, pirata- dijo en medio de ellos al tiempo de sacar una esplendida espada de su espalda, moviéndose muy rápidamente pero no como antes, Ariel lanzo un mandoble desde arriba siendo atajado por la espada del guerrero que esquivo los sajazos de los esbirros de Ariel, de pronto con un rápido y veloz giro decapito a los tres piratas de un solo  movimiento de revés, el chorro de tres geiseres sangrientos salió de los cuerpos  de los piratas quienes por un brevísimo instante se quedaron de pie como si no se hubiesen dado cuenta que les faltaba aquello que les daba órdenes. Bajo la máscara plateada Korak no Sonreía, Era el tiempo, era la hora, el eclipse de la gran luna había comenzado y en las arenas la sombra de la noche los cubrió.

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