Los 4 piratas de la
arena seguían cabalgando huyendo a prisa y exigiendo a sus bestias al máximo
cinco caballos Kornianos a punto de reventar(El quinto caballo sin jinete). El
calor del desierto ya se hacía insoportable pero pronto en minutos la Luna
grande ocultaría al sol. Por una hora del eclipse el calor se haría un frió
intenso, sin embargo haría fácil su visibilidad para sus perseguidores.Los
guerreros de Ubar, la ciudad imperio del norte del continente. Un eclipse atrás
(existen dos eclipses en el dia de 38 horas) el grupo tuvo un encuentro
cuando aun eran cinco con un guerrero térmico rezagado de la batalla.
-“Maldito térmico debe estar buscando pelea”- pensó Ariel, el líder de los piratas al verlo.
-¿Quién va? -Dijo este con apremiante sonrisa, entonces lo
vieron, acercándose, casi flotando. La plateada armadura karliana sobre el
traje de mallas negro, el casco refulgente con una llama roja en la
frente el signo de los guerreros térmicos llamados pirómanos, por incendiar a
sus enemigos en batalla. Eran los soldados de Ubar, el clan de avanzada en el
frente de batalla. El casco tapaba su rostro hasta la nariz dejando ver
la boca sonriente de ¿un joven?, sus ojos no se veían en el cristal del yelmo. ¿Quién
Va?- repitió la pregunta con el desinterés de quien ya sabe la
respuesta, empezó a rodear a los cinco hombres esbozados.
Ariel el líder ignoro la pregunta y hablo a sus hombres. – alístense,
si hay uno siempre debe haber otros escondidos… (A menos que sea un guerrero de
rango) -pensó para si- ¡Somos viajeros Señor!, hombres honrados que
buscamos el comercio en las ciudades del desierto…
-¿viajeros? Armados con ametralladoras ¡No, son Piratas!! Basura del
desierto,-dijo señalándolos, la punta de su Lanza de Acero kárlico brillo un
momento en su mano antes de clavarse en el pecho del viajero más atrasado, que
empezaba a huir asustado; por cierto los guerreros de Ubar no usan cabalgaduras
no las necesitan viajan muy velozmente a pie sobre la arena o debajo de ella si
son del clan térmico. La velocidad del ataque no medro a Ariel quien disparo su
ametralladora en ráfagas contra el ubariano, pelear contra un puñado de
ubarianos sin usarlas era un suicidio y no usarla en contra de uno solo sería
una estupidez, las ráfagas salían raudas por los cañones de las armas pero los
proyectiles golpeaban ya solo la arena del lugar donde estaba el escurridizo
térmico, Los cuatro piratas restantes miraban fijamente el suelo…
Este no era un guerrero de rango era un simple cadete que se había
aventurado con ganas de ganar renombre, se le ocurría osar a pelear solo
y ahora pagaría el precio, ya Ariel sabia como enfrentar a camorreros como este
que se confiaban en su fuerza y poderes piroquineticos su famosa habilidad para
luchar que les daba renombre. Su orgullo era su fuerza y su mayor debilidad, -¡Ea,
Soldado! ¿Te vas a esconder?; Solo somos cuatro Piratas, ¡basura del desierto!!
Una erupción de arena y del cráter broto el soldado dando un gran
salto de dos metros derribando a los caballos, el salto de las cabalgaduras
lanzo en el suelo a sus jinetes,entonces sacando el sable que llevaba a su
espalda, asesto un golpe cortando limpiamente la ametralladora del que estaba
más cercano, luego con el puño cerrado dio un golpe en el pecho a uno de los
jinetes derribados, y este sintió como se partían sus costillas y la presión de
la fuerza de tres hombres del impacto que lo lanzo atrás de una duna a dos
metros de distancia.
El líder pirata tuvo tiempo de disparar y ver como las balas rebotaban
en el acero Karlico de la armadura, pero le dio tiempo suficiente para
que los otros dos piratas dispararan aturdiendo con los golpes al joven
guerrero. -solo el acero karlico atraviesa el acero karlico.- pensó y
luego recordó que la lanza del soldado aun estaba en el cuerpo del pirata
muerto. La arranco sin aspavientos y atravesó con toda su fuerza el pecho del
cadete ubariano, impulsándose con sus piernas, la lanza atravesó la coraza y le
entro por el esternón al soldado que no exhalo ni un grito pero un hilillo de
sangre salió de su boca y el sable cayo de sus manos y dejo su cuerpo exánime, -¡esta
muerto! (eso espero)- los térmicos tienen una asombrosa capacidad de
recuperación, había visto algunos perder sus miembros superiores o estar
gravemente heridos y aun así estaban de pie en cuestión de minutos o horas,
pero este era un joven, solo un cadete.
Habían tenido suerte y escaparon con vida al menos cuatro de ellos y sus
caballos, ahora se acercaba el segundo eclipse del día, tal vez podrían con
algo más de suerte llegar a la ciudad flotante de Akerna gobernada por las
damas guerreras rivales de Ubar, al anochecer podrían escapar de la venganza de
Ubar;: sus caballos cornianos eran agiles y resistentes pero sin agua
morirían en horas así que decidió que descansarían durante el eclipse en el
Oasis de d’uan tierra sagrada y neutral donde no llegaban los soldados de
Ubar y solo conocido por unos cuantos. Pero de pronto sus animales pararon en
seco su andar, encabritados y nerviosos como si algo los detuviese.
-¡Que te pasa muévete estúpido animal!,-apretó las ujieres y aunque los azotaban no se movían- ¿Qué sucede
Ariel?- Pregunto el más joven -esto solo puede ser obra de un cara
plateada.
¡Ese sobrenombre nunca me ha gustado!- se escucho la voz estentórea pero ninguno vio
de donde venia, alrededor solo había desierto y el sol ocultándose en la luna
grande del cielo pero pronto donde no había nada apareció un hombre con una
armadura la máscara de plata que ocultaba sus facciones, y en lugar de ojos dos
cristales azulinos el cabello negro muy largo y una capa blanca con su capucha
abajo era acero kerniano una distinción de los guerreros de rango de Ubar, y
una V grabada en su armadura le declaraba como un guerrero Universal, uno de
los tres clanes de guerreros de la ciudad imperio…
Cinco clanes de guerreros formaron la ciudad imperial de Ubar, ahora
través de las grandes guerras contra las damas de Akerna solo quedaban
tres como tales; Los térmicos también llamados pirómanos cuyos poderes
piroquineticos les permitía controlar las llamas, e incendiar a sus enemigos a
distancia y luego poder rematarlos corriendo a gran velocidad con sus lanzas
y/o espadas; luego estaban los Guerreros de hielo llamados por los locales "la
muerte silenciosa" traían la muerte a los que se aventuraban a entrar en
la frontera noroeste en las puertas del templo de Karonte, sin el sello de
Ubar, se distinguían por sus cascos en forma de cráneo y las dos
cuchillas con que degollaban a sus enemigos. Los esbirros invisibles del rey
Atherón.
Y claro el clan de los Universales, quienes controlaban energía cinética
y eléctrica, conocedores de técnicas de combate de los otros clanes y los
propios tan superiores que por ello las tribus guerreras aliadas y
enemigas les llamaban universales.
Eran los guardianes de la nobleza de Ubar, eran casi sacerdotes,
místicos, solo había unos cuantos cientos de ellos, todos dentro de Ubar al
contrario de los otros dos clanes ejercían labores de consejería, sanación, y
guardianes del orden publico dentro de la ciudad. Rara vez se les veía afuera
de ella, a no ser que se tratara de labores de diplomacia, pero cuidado¡
eran feroces enemigos a aquel imprudente que los provocara y ahora por primera
vez los piratas se enfrentaban a uno y con una armadura de rango alto.
¿Puedo saber a dónde van con tanta prisa…Caballeros?-inquirió el enmascarado,-¿y quiénes son
ustedes...caballeros?- las preguntas tenían un acento socarrón que no
paso desapercibido a los cuatro jinetes. – ¿Está usted solo mi señor?-
Inquirió Ariel al universal mientras hacia una seña a sus hombres -¿solo?
Claro que No… ustedes están aquí conmigo- Los piratas bajaron de
sus caballos al tiempo que desaseguraban sus armas mirando a su alrededor. (¿Se
burla de nosotros?) La máscara ocultaba las facciones del universal que parecía
no inmutarse.
-Mi nombre es Ariel de Padmos y Somos geógrafos del sur mi Señor,
estábamos investigando en las ruinas de takmall- dijo al tiempo que hacia una venia al
guerrero enfrente de él.
- Gusto de conocerte mi señor Ariel, mi nombre es Korak gran
señor de los universales, general de la guardia de Ubar, protector del pueblo
y espada del príncipe Atherón.- Ariel palideció todos sabían que
el hijo del último señor de los universales había viajado al sur mas allá de
los montes de Padmos en su viaje de iniciación y estaba de regreso, ¿se trataba
de el?.
- casualmente me entere que esta mañana la guardia norte acabo
con una horda de 70 piratas, puede que algunos escaparan ¿saben algo de eso
caballeros?- El nervioso Asdmil el más joven de los piratas le
apunto al universal. – ¡ya matemos a este perro Ariel! –¡cálmate imbécil,
¡no es lo mismo!; harás que nos maten- gruño enfurecido el líder
pirata.
-Parece que el joven esta algo nervioso. Hablo el universal provocativamente.
-ya matamos a uno de los tuyos, a un térmico en el último eclipse,
¡uno mas no nos dolerá¡
-¡Maldición (termino la diplomacia-)Asdmil cierra el pico; ¡aquel era
solo un cadete este es diferente. –gruño Ariel mientras empuñaba su arma y
apuntaba al universal.
-¡Con que un térmico?, pues bien Ariel, el joven tiene la razón, es
de los míos, alcanzo a ver que el guerrero térmico te golpeo Asdmil y si fue en
el último eclipse como dices debes tener menos de 5 minutos de vida.
Asdmil se sobresalto el golpe le había fracturado dos costillas y era
muy doloroso había montado haciéndose el fuerte y ocultando su dolor pero aun
así no se sentía a punto de morir –¡Mientes cara plateada¡
-Mi Señor Ariel, el Joven me llama mentiroso, sin embargo seré generoso
les ofrezco la vida, a cambio de que se rindan y aun más… sanare al joven
de ese golpe sin embargo les voy a tener que pedir, que dejen sus
armas y caballos pues serán enjuiciados en Ubar por piratería. Dijo todo sin ninguna inflexión en su voz Ariel
pensó que tal vez se reía de ellos bajo la máscara plateada. -Mi señor
Korak es usted muy amable pero temo que debo declinar su oferta- dijo
al tiempo que una ráfaga de plomo salía de la boca de los cuatro cañones.
Un universal entrenado puede moverse muy rápido, para Korak los disparos
parecían venir en cámara lenta así que los esquivo pasando entre los
piratas en línea recta arrancándoles suavemente las armas.
Empezando por el líder pirata quien sintió como la
figura borrosa a la que le disparaba desaparecía al tiempo que su arma volaba
de sus manos, Cada uno sintió como el objeto al cual entregaban sus vidas era
arrancado y una ráfaga de viento que levantaba arena, pasaba entre ellos.
El universal había desaparecido, pero una voz estentórea a sus espaldas
los devolvió a la realidad era el guerrero de la máscara parado en una duna y a
sus pies estaba una constreñida bola de metal donde apenas se reconocían las
armas de fuego que hacía pocos segundos disparaban. Ariel trago en seco era la
primera vez que veía a un universal de alto rango en acción (¡estamos
muertos¡); aunque tuvieran tiempo de subir a sus caballos él los mataría,
-¡Bien mi Señor Universal nos rendimos!- Dijo resignado –Lo
siento Señor Ariel de Padmos mi oferta ha caducado, ahora yo los matare…Excepto
a este joven que ya está muerto- Asdmil enojado y asustado alcanzo a
gritar: –¡Maldito, yo no esto…¡¡-un vomito de sangre negra termino su
frase y todo se volvió oscuro para el joven pirata quien cayó muerto a los pies
del universal que se acercaba al grupo caminando. El sudor frio y terror erizo
los vellos de la nuca del pirata y sus hombres, era la muerte anunciando su
cercanía;¿Sonreirá ese maldito bajo su máscara?
-En ese caso mi señor Korak –dijo mientras sacaba su
sable- le pido que luche contra mí en igualdad de condiciones en un
combate con espadas- era su única oportunidad, el honor de los
universales le impediría usar sus habilidades especiales con ellos al ser
desafiado. Los otros dos piratas sacaron sus sables colocándose a la derecha y
a la izquierda de Korak- Acepto tu desafío, pirata- dijo en medio
de ellos al tiempo de sacar una esplendida espada de su espalda, moviéndose muy
rápidamente pero no como antes, Ariel lanzo un mandoble desde arriba siendo
atajado por la espada del guerrero que esquivo los sajazos de los esbirros de
Ariel, de pronto con un rápido y veloz giro decapito a los tres piratas de un
solo movimiento de revés, el chorro de tres geiseres sangrientos salió de
los cuerpos de los piratas quienes por un brevísimo instante se quedaron
de pie como si no se hubiesen dado cuenta que les faltaba aquello que les daba
órdenes. Bajo la máscara plateada Korak no Sonreía, Era el tiempo, era la hora,
el eclipse de la gran luna había comenzado y en las arenas la sombra de la
noche los cubrió.


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