jueves, 20 de diciembre de 2012

En el hielo de Ubark (Capitulo 3)


Diez años he esperado, primero con miedo, con  ira y por ultimo con desesperación. Abandonados en este maldito lugar frió e impecable, libres y prisioneros. A mis espaldas la entrada a mi hogar cerrada hace tanto tanto ya y por la que entre al mundo que los locales llaman Ubar.  El mismo paisaje helado que muestra a  en un cielo azul oscuro  y con 2 lunas, una tan grande que ocupa un tercio del cielo y otra mas pequeña, siempre , siempre cada dos días hay un eclipse en un día tan largo donde la luz del sol dura 17 horas, estoy aquí en el norte del continente encerrado con Diego en el templo de Akernah .

Aquí sin embargo no adoran dioses o imágenes, creo que no hay nada aqui sino un terreno sagrado misteriosamente calido en medio del frio donde en un circulo perfecto solo existe tierra fértil, una prisión sin barrotes  pero salir fuera del refugio equivale a morir degollados. Lo se, eramos 17 sobrevivientes y ahora solo somos dos. Todos los demás murieron, primero en su mente y luego en la desesperación que los consumió. Armados hasta los dientes disparando a un enemigo invisible, que se siente aunque no se ve, miles de ojos en la helada nieve del exterior. basta solo con salir al frió e invisible umbral y parece que manos invisibles con la precisión de cirujanos o carniceros destazan al paciente de turno.

¿Mi nombre? Derek Loewe Cabo primero del 2º regimiento de los Marines, y mi amigo es Diego Ramos, Soldados del glorioso ejercito de USA mi país, que nos dejo a nuestra suerte y muerte, abandonados tan lejos de cualquier ayuda posible cuando las negociaciones con los locales llevadas a cabo por el general Hawnk  y el senador Kennegh  fallaron. Tres brigadas de infantería y 5 bases militares con gran cantidad de armamento quedaron subyugados en minutos cuando el enemigo mostró su verdadero poder, cinco años de trabajo e incursiones en el desierto de Ubar y con 6000 efectivos y millones de dolares en tecnología y armamento fueron eliminados por aparentes guerreros del desierto con espadas. ¡Grave error!, los subestimamos, ni siquiera la alianza con las damas eternas de Akernah  sirvió, ellas nos dieron la espalda y nos usaron como "carne de cañón" contra los Ubarianos. 



Después del exterminio solo trescientos hombres huimos a prisa hacia el templo en busca de la salida asi pude ver como eramos masacrados por la muerte helada asesinos invisibles que acababan a cuchillo con los sobrevivientes, nuestras armas eran inútiles contra estos esbirros invisibles, pero continuamos ¡somos Marines! cumplir el deber o morir en el intento es nuestro credo, protegimos a Hawnk y a Kennegh, el teniente Lovitz ordeno  hacer un perímetro alrededor de ellos un muro con tres anillos humanos mientras avanzábamos  y los vi salir por la brillante puerta ónice y aun permanecimos allí mientras la brillante puerta se cerraba mientras mis amigos morían.  Al terminarse me la munición saque mi cuchillo dispuesto a vender cara mi vida y fue cuando se hizo visible por primera vez mi enemigo. Un"cráneo plateado" con dos espadas afiladas como navajas de afeitar, se movio rápido como una exhalación a mi alrededor lanzando cuchilladas rápidas como el rayo, mi chaleco de kevlar me protegió muy bien al igual que los golpes que pude detener con mi cuchillo. Aun así no pude evitar la caricia de la espada en mi cara que me dejo la cicatriz que ahora veo en el reflejo de la inerte puerta ónice, mi cuchillo quedo cortado en una embestida cono la hoja de papel  es cortada por una tijera la segunda cuchillada fue a mi vientre y le esquive arqueando mi cuerpo para atrás y cayendo de espaldas, espere en el suelo su embestida final y la cruel muerte.
El estaba de pie ante mi pero no avanzo sino que esperaba, fue cuando me di cuenta que estaba dentro del perímetro de 10 metros del templo,  en el umbral. Solo 17 hombres logramos  entrar allí,  los que no murieron, los guerreros de cristal no entraron. Esperaron afuera, esperaron en silencio y pacientemente  antes de "desaparecer" aunque  aun estaban allí. aunque aun están allí.


Esperamos junto a la puerta ónice en medio de los tres columnas de roca de cristal negro, esperamos al rescate que nunca llegaría, esperamos que la puerta se abriera con su luz violácea y poder nuestros hogares.
El teniente Lovitz  ¡pobre infeliz! ......aun pensaba que regresarían que el rescate estaba próximo y nos ordeno a proteger el perímetro y a salvaguardar nuestras escasa provisiones de agua y comida. era innecesario. Los dos primeros días  solo veíamos  sin dormir esperando la entrada en cualquier momento de los malditos pero fue después sin comer, ni beber casi nada,  fue entonces que el terror me acogió como una nana acoge a un bebe siendo ahora la muerte mi nodriza de esqueléticos dedos. Aquí estaba yo con una ametralladora en mis manos  y libre y vivo pero al mismo tiempo prisionero, prisionero en una cárcel sin rejas ni paredes adentro mis compañeros y yo veíamos en la nieve del norte desaparecer uno a uno a nuestros perseguidores que ahora se convertían en espectros de caras metálicas e invisibles camuflándose en la blancura nívea que nos rodeaba pero adentro de la circunferencia misteriosa del santuario no nevaba, parecía como si un hechizo nos mantuviera en un clima cálido rodeado solo de los misteriosos arboles de hojas rojas y lanceoladas, arbustos de metro y medio que bordeaban el santuario y que se encontraban a una distancia de dos metros cada uno, el comandante solo pensaba en la posibilidad de un ataque de los guerreros de cráneos plateados les observaba y  nos había ordenado que les mantuviésemos a raya por si entraban,-era innecesario.

Cuando se nos acabaron las provisiones  empezamos a comer del fruto de los arboles sagrados... dulce, carnoso , aun retengo el sabor en mis labios del primer mordisco fue como una explosión de sabor indescriptible en mi boca, saben a Mango y maracuya al mismo tiempo ácidos, dulces, carnosos un solo  bocado te satisface y te quita el hambre y la sed por días,
(Al principio pense que era un efecto de ralentización mental pero si, dos días sin necesidad de mas) bueno te sientes gozoso y te ríes, el mundo gira mas lento, las imágenes los colores todo se hace mas vivo y brillante, je je si amigo es un gran viaje; sin miedo y sin temor y sin angustia y es entonces cuando los ves...(ah que innecesario ,,,puedes verlos a ellos... ya no son invisibles y menos invencibles, Daniel  y Torres y lLinfaung salieron del perímetro armados y poderosos y yo reia todos sonreíamos pues ahora  podíamos ver a los malditos llegar y dispararles...pero mi mano no se movio,,,no me movi solo reia y me parecio gracioso como un sueño cuando ellos destazaron a los sonrientes Daniel, torres y lLinfaung; los podaban como jardineros a pequeños arbustos y ellos no expresaban dolor o miedo, no lloraban, ni parecía dolerles solo reian a carcajadas, solo después al pasar el efecto y llega la comprensión  y la risa se vuelve el terror, el maldito arbusto era droga... nos fortalecía, pero nos embotaba la mente.

Preferí morir que volver a probar esa porquería, jure no comer mas del fruto y antes que nada nos alimentaríamos de lagartos y pequeños roedores que entraban dentro del limite del santuario, y el agua de la fuente que alimentaba el santuario, al lado de la puerta onice, Sin embargo no tuve hambre durante meses y empece a beber agua hasta tres meses después, el efecto del fruto era asombroso pero su efecto de descontrol las primeras 24 horas me atemorizaba.
 Después de dos semanas Lovizt entendió que en la tierra no enviarían un equipo de rescate por nosotros y decidió que saliéramos del santuario, nuestros guardianes y carceleros podrían estar allí invisibles pero valía la pena intentarlo, saldríamos en dos grupos  Diego, Trent y yo dispararíamos desde el santuario cubriendo la salida del primer grupo, y luego en lugar seguro ellos  cubrirían nuestro avance. Apunte mi arma junto a Diego mientras los primeros salían y si ellos estaban aun allí esperando y expectantes (igual que ahora lo esta diez años después); Dispare al primero al hacerse visible, igual hubiese sido disparar al aire, les dije que sacaran sus machetes pero ellos estaban disparando todos y cada uno se convirtieron en estatuas de hielo en segundos, El segundo grupo íbamos gritando hacia la puerta cuando se hicieron visibles habían 300 o 500 alrededor de todo el circuito del santuario todos mirando y expectantes esperando nuestra salida. frene en seco y también Diego, pero Trent no se inmuto salio disparando  y el enemigo mas próximo le lanzo una bola de energía azul que salia de su mano derecha y Trent quedo convertido en paleta al instante, luego el mismo guerrero golpeo el cuerpo congelado quebrandolo en pequeños fragmentos rojos y blancos. Y luego esperaron nuestra reacción, sentí odio al observar el cuerpo de mi amigo pero Diego me detuvo, de nada serviría que saliéramos a combatir con nuestras inútiles armas moriríamos igualmente, lance mi arma y todos uno a uno desaparecieron, no podíamos volver y no podíamos salir.
 Con el pasar del tiempo empezamos a acostumbrarnos al encierro forzoso, yo entrenaba a diario así  con los años descubrí que mi fuerza no disminuyo, al contrario aumento, aun ahora después de estos años veo que no envejezco, posible efecto del templo o la alimentación; a pesar de mi incipiente calvicie prematura  mi cabello ha crecido mas abundante y fuerte y mi barba también,mi ropas se han ajado pero mi cuerpo se ha fortalecido, pero sé que aun así salir a combatir a nuestros carceleros seria suicida. Ayudaba a Diego a olvidar nuestro encierro obligandolo a luchar, a subir nuestra moral con actividades competitivas a esgrimir con nuestros   cuchillos (yo usaba la daga que me dieron en akernah) armas que nos daba una posible oportunidad en caso de poder escapar y luego hablábamos durante horas pensando en aquellos que nos abandonaron y en estos que nos mantenían a raya, estos últimos nos observaban y veían nuestros combates de entrenamiento con profundo interés, empezaron a traernos y alimento, y el santuario se convirtió en nuestro hogar, vivía con la expectación de escuchar el sonido de la puerta abriéndose con su luz violácea y permitiéndonos volver a nuestro hogar, la furia paso, el miedo paso y aun la desesperación también paso, ahora solo me queda la resignación de morir aquí,  Diego se canso primero que yo, alguna tiempo después perdió la motivación, predio la esperanza, dejo de entrenar,  no se mueve, haba empezado a comer de nuevo del fruto rojo, y al principio esto lo repuso de su depresión  empezaba a mostrar los efectos poderosos de la fruta eufórico saltaba mas alto y  me sorprendo la fuerza y velocidad con que se movía, gracias por eso fue que entendí por que nuestros enemigos son tan formidables, pero ellos nunca la comen y ahora que lo pienso entiendo, el fruto sagrado da fuerza y velocidad  pero no control, para fortalecerse solo un poco es suficiente, pero Diego coma demasiado, insaciablemente  y pronto su cuerpo cambio, se hizo mas fuerte y mas silencioso y por ultimo cualquier motivación que tuviera desapareció permanecía apático aun a la conversación y al mismo fruto, sentado en constante quietud  dejo de moverse o de hablar aun de comer, lo veo allí sentado sin hablarme aunque no tiene nada que decir, pensé que estaba muerto, pero solo esta allí sentado con ojos muy abiertos, mirando otra realidad, tal vez esto es la muerte la perdida total de los deseos de vivir,  sin deseos de moverse, de actuar, de comunicarse y yo ya me canse de intentar hablarle. Un tiempo después hizo un movimiento un debil parpadeo, me vio con sus ojos brillantes y me sonrió...

-Me voy Derek-dijo el “hombre de piedra”-¿de que hablas Diego? ¿te sientes bien? ¿porque no me hablabas?- Diego me mira con rostro sereno y se fue, se murió, no de hambre sino de apatia, una vida sin motivación es mortal, eso me aterro, ahora lo enterré hace dos horas, afile su cuchillo y tome el  que me dio la reina de Akernah,  tome un fruto del árbol y lo guarde en mi raída mochila, y estoy dispuesto a salir para enfrentar mi destino y llevarme a las mascaras plateadas que pudiese si aun estaban alli,,, di un paso fuera del santuario en la blanca nieve,,,nada...dos pasos mas...con un cuchillo en cada mano. Mire a mi alrededor...allí aparecieron, todos los bastardos con sus lanzas...si, el enemigo esta delante mio, detrás mio y alrededor mio y ya no temeré...espero pero ninguno se acerca, solo me dieron la espalda y se van, uno por uno, solo uno de ellos quedo, el de mas alto rango, me habla...-Soy Kraken, señor de los guerreros de la muerte eres libre soldado. Ven con nosotros o quédate a esperar...tu eres el ultimo y mereces tu vida-lo observo con ira,¿mi vida?,reconozco ahora la cicatriz en su antebrazo que aun es la única parte desnuda de su cuerpo, me llevare su brazo como recuerdo antes de unirme a el, pero antes una luz y un sonido me hizo volverme, el sonido que he estado esperando, La puerta ónice se ha abierto para mi otra vez, esta vez no la desaprovechare, pero ni el General hawnk ni el bastardo de Kenneth van a olvidar de nuevo al pelotón que les salvo la vida. Miro de nuevo al guerrero de cara plateada.-Mi nombre es Derek y no olvidare tu nombre Craneo plateado, tu vida sera mía...-una carcajada estentórea suena a mis espaldas mientras cruzo el portal.
¡callen las palabras y que hablen las espadas, Jayil Derek!...esperare para darte respuesta.

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